Un arrogante presentador de televisión británico intentó humillar a una estadounidense por criticar la ley islámica.
Se arrepintió de inmediato.
Ella expuso con serenidad los hechos:
La ley islámica legaliza el matrimonio infantil, el matrimonio forzado, la violencia doméstica, la poligamia, los crímenes de honor y la lapidación de mujeres.
El presentador no supo qué responder.
Esta es la realidad de la ley islámica, no una “diferencia cultural”, sino un sistema legal brutal y medieval que trata a las mujeres como propiedad.